Nuestra Filosofía

Nuestra forma de acompañar la infancia

Vicky y Ona, socias de la Escuela Montessori Lanzarote

Vicky y Ona, socias fundadoras de la escuela.

La pedagogía Montessori nació hace más de un siglo de la mano de la doctora y pedagoga María Montessori, quien revolucionó la manera de entender la infancia al demostrar que los niños aprenden de forma natural cuando se les ofrece un entorno preparado, seguro y respetuoso con su desarrollo.

En nuestra escuela llevamos esta filosofía al primer ciclo de Educación Infantil (0 a 3 años), una etapa única en la que se construyen las bases de la personalidad, la autonomía, la confianza y el deseo de aprender.

Creemos que cada niño es único y tiene su propio ritmo de desarrollo. Por eso, nuestro papel no es dirigir constantemente su aprendizaje, sino observar, acompañar y ofrecer las oportunidades adecuadas para que descubra el mundo por sí mismo.

Nuestros espacios están cuidadosamente preparados con materiales naturales y propuestas adaptadas a cada momento evolutivo. Cada elemento tiene un propósito: despertar la curiosidad, favorecer la concentración, desarrollar la motricidad, estimular los sentidos y fomentar la independencia desde los primeros años de vida.

La autonomía forma parte de nuestro día a día. Animamos a los niños a participar en pequeñas acciones cotidianas —vestirse, recoger, cuidar de los materiales, servir su comida o colaborar en el ambiente— porque sabemos que cada pequeño logro fortalece su autoestima y la confianza en sus propias capacidades.

Entendemos la educación como un proceso profundamente respetuoso. Respetamos los tiempos de cada niño, sus intereses, sus emociones y su forma de aprender. Creemos que un ambiente tranquilo, ordenado y afectuoso les permite sentirse seguros para explorar, experimentar y crecer con alegría.

Pero también creemos que educar es una tarea compartida. Por eso entendemos nuestra escuela como una escuela abierta, donde las familias no son meras observadoras, sino una parte esencial del proyecto educativo. Fomentamos su participación activa en la vida de la escuela, creando espacios de encuentro, colaboración y aprendizaje compartido, porque estamos convencidos de que cuando escuela y familia caminan en la misma dirección, los niños crecen en un entorno coherente, seguro y lleno de confianza.

Nuestra escuela es, ante todo, una comunidad. Un lugar donde educadoras, familias y niños construyen juntos un ambiente basado en el respeto, la escucha, la colaboración y el cuidado mutuo.

Más que enseñar contenidos, nuestro objetivo es acompañar a cada niño para que desarrolle todo su potencial, cultivando la curiosidad, la creatividad, la responsabilidad, la capacidad de resolver problemas y el amor por aprender.

Porque los primeros años no solo preparan para la escuela. Preparan para la vida.

Su legado

María Montessori: la mujer que transformó
la manera de entender la infancia

Retrato de María Montessori

María Montessori (1870–1952) fue médica, científica, pedagoga y una de las grandes revolucionarias de la educación. Fue una de las primeras mujeres en licenciarse en Medicina en Italia y dedicó gran parte de su vida a observar cómo aprenden los niños y qué necesitan para desarrollar todo su potencial.

A través de años de investigación y experiencia, descubrió que los niños poseen una extraordinaria capacidad para aprender de forma espontánea cuando crecen en un ambiente preparado, con libertad para explorar y adultos que acompañan su desarrollo con respeto y confianza.

En 1907 abrió la primera Casa dei Bambini en Roma, donde puso en práctica un enfoque educativo completamente innovador para la época. Los resultados fueron sorprendentes: niños más autónomos, concentrados, responsables, seguros de sí mismos y profundamente motivados por aprender.

Su propuesta cambió la mirada sobre la infancia. María Montessori defendía que cada niño tiene un ritmo propio, una enorme capacidad de aprendizaje y un deseo natural de descubrir el mundo. El papel del adulto no es imponer el aprendizaje, sino preparar el entorno, observar y acompañar, permitiendo que cada niño construya su desarrollo de manera activa y respetuosa.

Más de un siglo después, su legado continúa vivo en miles de escuelas de todo el mundo. Su metodología ha inspirado a generaciones de educadores y familias porque pone al niño en el centro, respeta su individualidad y entiende la educación como un proceso que va mucho más allá de adquirir conocimientos: busca formar personas autónomas, curiosas, responsables, creativas y felices.

Hoy seguimos inspirándonos en esa visión para acompañar a los niños durante una de las etapas más importantes de su vida: sus primeros años, cuando se construyen las bases de la confianza, la autonomía y el amor por aprender.